Dietas sociales, culturales y religiosas.

Cuando escuchamos la palabra “tabú”, muchas ideas pueden surgir en nuestra mente. El concepto es muy amplio e incluso lo podemos encontrar en la ingesta de ciertos comestibles. Entonces, al referimos a un “tabú alimentario”, nos encontramos con numerosos modelos y corrientes que explican el mantenimiento, función y adaptación de un grupo social en relación con ciertos alimentos.

El término “alimento tabú”, de acuerdo con Rolf Degen, es aquel que por alguna razón (principalmente religiosa o cultural) no se considera aceptable e incluso es rechazado. Algunos alimentos pueden ser tabú en una religión, mientras que en otra son todo lo contrario; así, el término es atribuido con base en la perspectiva local. También es posible que sean considerados como una aversión alimentaria, pues existe una asociación negativa entre un alimento consumido anteriormente con un hecho o situación desagradable. Por ejemplo, algunas personas rechazan la ingesta de hígado de res porque las obligaban a comerlo en su infancia.

Para ser más clara y precisa, hablaré de los alimentos tabús en el siguiente orden: cárnicos, vegetales y frutas, lácteos y otros (órganos y vísceras).

Empezamos con la carne de cerdo. Es considerada un tabú en ciertas poblaciones y comunidades judías debido a que es una especie prohibida por no ser un alimento kosher —es decir, proviene de un animal rumiante y con las pezuñas divididas—. El cerdo no está agrupado en la clasificación kashrut, que define lo “apropiado” y lo que puede ser consumido por la población judía. Por otra parte, existen los alimentos halal, los cuales pertenecen a un grupo “permitido” para el consumo dietético de la comunidad musulmana. Según el Corán, provienen de “la carne del animal que haya muerto de muerte natural, la sangre y la carne del animal que se sacrifique en nombre de Allah”.

En cuanto a la carne de res, todos hemos oído hablar de la famosa “vaca sagrada”, la cual es considerada un alimento tabú por motivos religiosos en el hinduismo y por otros grupos como los adventistas. Los hindús en su gran mayoría son vegetarianos.

Continuamos con el vegetarianismo. Cada vez es más popular debido a sus posibles efectos benéficos a la salud, como mejorar la digestión y proteger contra los trastornos del ritmo cardiaco, sólo por mencionar algunos ejemplos. Una dieta vegetariana es rica en antioxidantes, y si es equilibrada, ayuda a disminuir el riesgo de padecer otras enfermedades como la obesidad. Sin embargo, es un verdadero tabú que una dieta vegetariana sea saludable por completo, pues también existe el vegetarianismo inadecuado, el cual puede provocar padecimientos carenciales tales como la anemia por deficiencia de hierro y vitamina B12.

En caso de que la dieta sea omnívora —es decir que incluya todos los grupos de alimentos—, ésta puede aportar los nutrimentos necesarios para el cuerpo, y así es posible prevenir todas las carencias relacionadas con una alimentación “deficiente”. O eso pensamos todos los que consumimos carne roja, pollo y pescado, sólo por mencionar otro punto de vista.

Lo anterior puede ser muy subjetivo, ya que una dieta vegetariana bien estructurada y guiada por un profesional de la salud también puede tener los beneficios esperados. Esto significa que no es necesario consumir alimentos cárnicos para tener un estilo de vida saludable. Este es un tema muy polémico, ¿cierto?

Hoy en día una de las tendencias más conocidas es llevar a cabo una dieta sustentable o sostenible, misma que se caracteriza por dejar de consumir carnes rojas —principalmente— debido al impacto de su producción en el famoso efecto invernadero. Ya explicaré con más detalle en otro artículo, queridos lectores, cuáles son los futuros retos de la sociedad para contribuir a la sustentabilidad del planeta a través de la dieta.

El tercer grupo es el de los lácteos. Actualmente son considerados por algunas personas como un grupo de alimentos que deberíamos evitar; sin embargo, muchos científicos señalan que su consumo es y seguirá siendo saludable. Hasta la fecha no hay evidencia que sustente su relación con la aparición de cáncer, la cual es una de las muchas ideas que se han hecho alrededor de estos alimentos en los últimos años.

Finalmente, el último tipo de alimentos que son y seguirán siendo un tabú son las vísceras y otros órganos de algunos animales. Por ejemplo, en China las personas acostumbran a consumir los intestinos de gansos, en México nos comemos los hígados de res, pollo y cerdo, mientras que en otras regiones del continente africano es habitual comer los sesos de los monos, incluso estando vivos.

Podría ser interminable la lista de alimentos tabús a lo largo del mundo. Sin embargo, valdría la pena identificar cuáles realmente son parte de una dieta equilibrada y cuáles no, ya que el hecho de consumirlos o rechazarlos implica las creencias sociales y religiosas, así como la herencia gastronómica que los antepasados dejaron a ciertas poblaciones.

Y ahora cuéntenme. ¿Alguna vez han probado alguno de estos alimentos? ¿O han vivido alguna experiencia en donde observaron la restricción de un alimento sólo por ser un tabú?

Este artículo fue escrito como contribución a Popurri Gurú Blog

www.popurri.com.mx

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