El consumo de tamales data desde la época prehispánica, cuando en la cultura mexica se consideraba éste una ofrenda a sus dioses. 

De acuerdo a la revista “Arqueología mexicana”, el autor Fray Bernardino de Sahagún describe en su obra titulada “Historia general de las cosas de la Nueva España” las diferentes: formas, tamaños, colores, olores y sabores así como las envolturas y técnicas de cocción de los tamales.

Su historia culinaria ha ido cambiando a través del tiempo y podemos considerar que algunos ingredientes se han ido modificando como parte de ese proceso evolutivo. Por ejemplo, antes los tamales eran preparados con carne de rana, ajolote y tuza u hongos de grano de maíz (huitlacoche) y ahora son elaborados con carne de cerdo y de pollo, solo por mencionar algunas diferencias.

En la actualidad, los tamales son los protagonistas en la mesa de fiestas locales como: bodas, quince años y cumpleaños o festividades locales (en pueblos y ciudades pequeñas) en toda la República Mexicana. Incluso forman parte de la dieta de muchos mexicanos en diferentes presentaciones como es el caso de “la guajolota” (que es una torta de tamal) y el tamal mismo como desayuno acompañado de atole.

La variedad de tamales es inmensa, algunos especialistas dicen que existen más de 5 mil tipos diferentes en México. En la región de Baja California Norte, se preparan tamales de atún y de piña mientras que en Durango existen los típicos tamales de bola, de cazuela, de frijol y de nata.

Puedo decir que existe una gama inmensa de ingredientes que son típicos de cada estado y que son convertidos en un manjar. Por ejemplo: en el estado de Oaxaca, el mole negro es el ingrediente que destaca en los tamales y en Chiapas lo es la famosa hierba aromática llamada “chipilín” que no solo es empleada en los tamales, si no también en sopas y guisados con carne, chilacayotes y mole.

Las envolturas son variables dentro de ellas destacan: las hojas de maíz, planta de milpa, mazorca, plátano, santa, chaya, verde, acelga y carrizo. El uso de este ingrediente depende del estado o región donde sea cultivado.

¿No se le ha hecho agua la boca con tan solo imaginar un tamal recién horneado?

La preparación de los tamales implica todo un proceso que comienza desde la compra de los ingredientes en el mercado, preparación de la masa (amasado), preparación de los guisados, cocinado de los tamales, envoltura en sus hojas y horneo.

Nutricionalmente, los tamales pueden ser considerados como un alimento “poco saludable”, debido a que específicamente en la preparación de la masa, se emplea la manteca de cerdo (considerando una receta tradicional) la cual representa a la grasa de origen animal y que combinada, en algunos casos, con ingredientes como son la crema, el queso y/o carne de cerdo (en menor cantidad); pueden hacer de un tamal un platillo no solo alto en calorías, si no también potencialmente nocivo para la salud del corazón.

Pero entonces… ¿Comer tamales es malo? Me gustaría responder que no, ya que es un platillo delicioso y que recomendaría a todo turista nacional e internacional que probara algún día en su vida. Sin embargo, el comer tamales todos los días, puede convertirse en un hábito nocivo que tendrá consecuencias en la salud. Es decir, no solo importa la calidad del tamal si no también la frecuencia con la que se consume.

En mi experiencia profesional, recuerdo haber observado en la dieta de algunos pacientes de estatus socioeconómico medio-bajo, que el tamal era el desayuno preferido, no solo por su delicioso sabor si no también, debido a que su accesibilidad en precio/saciedad es y seguirá siendo conveniente para el bolsillo de muchas personas. 

En la actualidad, un tamal cuesta alrededor de 13 a 18 pesos mexicanos; y para algunas personas, es preferible comer un tamal de ese precio que un desayuno equilibrado que puede costarle 3 o 4 veces más.

En palabras sencillas, imagine usted que 1/6 de pieza de tamal equivale a 1 waffle casero o a ½ pieza de “pastelito con relleno cremosito” ¿Sorprendido?

Bien, me gustaría concluir este artículo con una reflexión:

Si a usted le gustan los tamales, primero que nada considere que puede consumirlos con moderación, elija aquellos que contengan verduras y de preferencia que su tamaño sea adecuado. Y si va a comer un tamal, procure que sea el mejor que halla probado, para que valga la pena. 

Coma sin remordimientos, y sobre todo cuide su consumo el resto del día, para compensarlo.

Este artículo fue escrito como contribución a Popurri Gurú Blog

www.popurri.com.mx

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