A todos los seres humanos nos beneficia alimentarnos saludablemente y una forma de garantizar que cada alimento que llevemos a nuestra boca sea orgánico, es decir, libre de sustancias tóxicas y pesticidas, es conociendo su origen.

Para ello, se requiere consumir productos locales y de temporada; es posible que busquemos los productores directamente, o bien, podemos ser nosotros quienes sembremos nuestro propio alimento. Este principio es una de las recomendaciones más importantes hacia el camino de una dieta sustentable.

¿Qué es un huerto orgánico o huerto urbano?

Se le llama así al espacio dedicado a cultivar verduras, plantas arómaticas o de consumo, frutas y semillas a lo largo del año. A esta actividad también se le conoce como agricultura de traspatio. El principal objetivo de construir un huerto en casa es que puedas consumir tus propios comestibles frescos y beneficiar tu economía al mismo tiempo, ya que los alimentos que siembres y cultives son orgánicos e irán directo de la tierra a tu mesa. 

Los alimentos orgánicos tienen un mayor costo que los que podemos encontrar en el supermercado, ya que estos últimos son tratados con sustancias químicas (conocidas como agroquímicos) que pueden ser tóxicas para la salud.

En este tipo de huertos de traspatio, el abono y los insecticidas son completamente naturales. Algunas alternativas de abono son las compostas caseras que no sólo ayudan a la nutrición de la tierra, también permiten aprovechar algunos de los residuos orgánicos caseros como frutas, verduras, cáscaras de huevo y restos de café.

Aquellos alimentos que deben evitarse durante el compostaje son los que provienen de animales, como por ejemplo huesos, carne, leche y grasa. Estos residuos pueden ser no benéficos para la composta porque pueden dañar el cultivo. Para la elaboración de una buena composta se requiere de una estructura con una ventilación adecuada y de fácil manejo. Si quieres aprender paso a paso a hacer tu propia composta lee este artículo publicado en El Universal.

Los insecticidas más populares son aquellos elaborados a base de agua y ajo, que puedes preparar desde casa licuando los ingredientes. El ajo contiene una sustancia aceitosa llamada allicina que defiende a la planta del ajo contra otros microorganismos y además es responsable de su olor tan característico. 

Otro factor que debes tener en cuenta son las condiciones climáticas, sobre todo si se trata de un huerto al aire libre, ya que cada semilla tiene su temporalidad de crecimiento. Si quieres saber más de ello, pregunta a tu proveedor de semillas o bien puedes leerlo en el empaque de éstas.

Sembrando nuestros propios alimentos, volviendo a prácticas ancestrales

No es un secreto que el humano dejó de ser nómada para convertirse en un ser sedentario. Todo esto gracias a que comenzó a domesticar especies y a sembrar sus propios cultivos. A lo largo del tiempo, los alimentos se comenzaron a industrializar y cada vez se fue perdiendo esa práctica local, ya que los agricultores, forzados a cubrir demandas altas de ciertos productos, dejaron estas prácticas tradicionales para poder producir alimentos en grandes cantidades. Todo ello movilizó la industria de agroquímicos, dentro de ellos se encuentran los pesticidas y la industria enorme de OGM (organismos genéticamente modificados).

Actualmente, la idea de consumir un producto libre de todas estas sustancias consiste en regresar a las prácticas rurales de cultivo, buscar un espacio de tierra en nuestro hogar y sembrar vida. Si aún existen esos huertos rurales, en donde las familias transmiten esta actividad de generación en generación, ¿por qué no hacerlo nosotros? ¿Por qué no hacerlo por las generaciones del mañana?

Te dejo esta pregunta de reflexión. Si te gustó este artículo me encantará leer tu opinión.

Este artículo fue escrito como contribución a Popurrí Gurú Blog  www.popurrí.com.mx

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